sábado, 21 de noviembre de 2015

185. Dedal COLECCIÓN GRITOS // GRITOS COLLECTION´s Thimble

Dedal Fachada Universidad de Salamanca. Castilla y León. Colección Gritos.
El dedal de hoy vuelve a ser otro dedal de la colección que os vengo enseñando desde hace unos días. Esta vez volvemos a la ciudad castellano leonesa de Salamanca, para enseñaros un bonito dedal de la fachada de su Universidad.

La Universidad de Salamanca (en latín: Universitas Studii Salmanticensis) es una universidad pública española emplazada en la ciudad de Salamanca. Es la universidad, en activo, más antigua del país, y la quinta más antigua de Europa, tras las de Bolonia, Oxford, París y Cambridge.

El Studium Generale, germen de la universidad, instituido en 1218, era en ese momento el segundo más antiguo de España, tras el Estudio General de Palencia (fundado entre 1208 y 1214) y además fue la primera institución educativa europea que obtuvo el título de Universidad por la real cédula de Alfonso X “el Sabio” fechada el 9 de noviembre de 1252, y posteriormente ratificada por la licentia ubique docendi de Alejandro IV en el año 1255.

Su origen, como el de la mayor parte de las universidades medievales europeas, fueron unas escuelas catedralicias existentes en Salamanca, cuya existencia puede rastrearse ya en 1130, cuando su maestrescuela asistió a un concilio en Carrión.

En el año 1218, Alfonso IX de León otorgó la categoría de Estudio General a esas escuelas, con el nombre de Studii Salmantini. Este título de Estudio General manifiesta la diversidad de las enseñanzas impartidas, su característica no privada (abierta a todos) y la validez de sus títulos. La Universidad de Salamanca nació como una universidad eminentemente jurídica, en consonancia con la Universidad de Bolonia y en contraste con las universidades de Oxford y París, más centradas en la teología y las artes. En 1254, el rey Alfonso X el Sabio dotó a la universidad de unos estatutos que definían el sistema de financiación de la universidad y creaban el cargo de bibliotecario y nuevas cátedras. La Universidad de Salamanca se convirtió así en la primera de Europa en contar con una biblioteca pública. La Universidad era financiada por la Iglesia, aunque indirectamente. Sus fondos provenían de las tercias reales del diezmo eclesiástico. Al ser el diezmo un impuesto sobre la producción agrícola, la situación económica de la Universidad estuvo fuertemente influida por las crisis agrarias que se producían regularmente. Se impartían entonces estudios en derecho, medicina, lógica, gramática y música. Los profesores de asignaturas relacionadas con el derecho gozaban de un sueldo mayor, al tratarse de una universidad inclinada hacia las disciplinas jurídicas. Durante los siglos XIII y XIV se fueron creando nuevas cátedras, especialmente en derecho. El espaldarazo final le llegó en el año 1255 con la bula del papa Alejandro IV que le otorgó la licentia ubique docendi, con la que se reconocía la validez de los grados otorgados por la Universidad de Salamanca en todo el mundo. Entre 1381 y 1386 comenzó a impartir estudios de teología.

Las clases se impartían en latín, lo que facilitaba la movilidad internacional de profesores y estudiantes al ser una lengua utilizada en toda Europa. Los principales destinos del alumnado eran Bolonia, París y Montpellier. No obstante, la movilidad internacional en este periodo era poco importante, llegando muy pocos alumnos extranjeros a Salamanca. La mayor parte de los alumnos provenían de la Meseta Norte, Portugal, Galicia y Asturias. La Universidad presentaba unas dimensiones reducidas, en términos de número de alumnos, respecto a otras de la época como la de Bolonia. A finales del siglo XIV estudiaban en Salamanca entre 500 y 600 alumnos. El crecimiento durante el siglo XV fue muy importante, alcanzando unos 3.000 alumnos a comienzos del siglo XVI.
Todos eran varones y predominaban los clérigos sobre los laicos.

La institución tardó siglos en contar con edificios propios donde impartir la docencia. Hasta el siglo XV, las clases se impartían en el claustro de la Catedral Vieja, en casas alquiladas al cabildo y en la iglesia de San Benito.

El primer edificio propiamente universitario fue el del Colegio Mayor de San Bartolomé (por lo que era conocido como el “Colegio Viejo“), fundado por el obispo Diego de Anaya Maldonado, comenzado a construir en 1401. El cardenal aragonés Pedro de Luna, que luego sería el antipapa Benedicto XIII, gran protector de la institución, impulsó la compra de los primeros solares y en las constituciones de 1411 obligó a la construcción de las Escuelas Mayores (conocido a veces como edificio histórico de la universidad). Poco después, el rey Juan II, promovió la del Hospital del Estudio (actual rectorado), y más tarde (1428) se empezó el edificio de las Escuelas Menores. Las primeras constituciones de la Universidad fueron otorgadas por el Papa Luna. En 1422 fueron sustituidas por las de Martín V.

En las Escuelas Menores se impartían las enseñanzas que daban acceso al título de Bachiller. En las Escuelas Mayores se estudiaba para los grados de Licenciado y Doctor, títulos mayores.

Además de en las Escuelas, las enseñanzas se impartían en los Colegios Mayores y Menores o en conventos de las órdenes religiosas. En la España del Siglo de Oro sólo había seis Colegios Mayores: los cuatro de Salamanca: el de San Bartolomé, el de Oviedo, el de Cuenca y el de Santiago, a los que se añadían el de Santa Cruz en Valladolid y el de San Ildefonso en Alcalá.
Salamanca contaba además con un sinnúmero de colegios menores y otros centros universitarios de diverso tipo.

En el tránsito del siglo XV al XVI, la Universidad de Salamanca se convirtió en el referente
nacional. Hasta el siglo XVII fue vista como la universidad más prestigiosa, afamada e influyente de España, por contar con la mayor variedad de enseñanzas, las mejores dotaciones físicas y humanas y el alumnado más internacional. El auge de la Universidad se debió en buena medida a la conquista de América por parte de España y a la construcción del Estado centralizado por los Reyes Católicos, lo que requería burócratas, funcionarios y juristas que la Universidad de Salamanca podía ofrecer gracias a su especialización en estudios jurídicos. A finales del siglo XVII, el 65 % del presupuesto destinado a salarios iba a parar a profesores de derecho y teología , y las cátedras de matemáticas-astrología y música eran las peor pagadas. Hacia 1580, llegaban a Salamanca 6.500 estudiantes nuevos cada año, y de entre los licenciados se nutría la administración de la monarquía hispánica de funcionarios para el Estado.

A pesar del carácter jurídico de la Universidad, desde finales del siglo XV también se incorporó al movimiento humanista, aunque relativamente ensombrecida en este terreno por la entonces recién creada Universidad de Alcalá. En este periodo convivieron en Salamanca algunos de sus miembros más brillantes en lo que se conoció como la Escuela de Salamanca. Los integrantes de la Escuela renovaron la teología, sentaron las bases del derecho de gentes moderno, del derecho internacional y de la ciencia económica moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento. Matemáticos de esta Escuela estudiaron la reforma del calendario, por encargo del papa Gregorio XIII, y propusieron la solución que se implantó posteriormente. También tuvo Salamanca en esa época las que probablemente fueron las primeras alumnas universitarias del mundo: Beatriz Galindo y Lucía de Medrano. Medrano fue la primera mujer que dio clases en una Universidad.

El claustro de la Universidad discutió sobre la viabilidad del proyecto de Cristóbal Colón y las consecuencias que traían sus afirmaciones. Una vez descubierta América, se discutió sobre el derecho de los indígenas a ser reconocidos con plenitud de derechos, algo revolucionario para la época.

En el siglo XVII, el carácter humanístico fue abandonado y se produjo una relativa decadencia. Como un título por Salamanca o haber sido Colegial era llave para obtener cargos importantes en la Administración, los hijos de la nobleza fueron tomando el dominio de los colegios mayores, que dejaron de servir su función original: enseñar a jóvenes pobres pero valiosos. Pudieron tomar el poder porque los colegios funcionaban como una institución democrática en la que los colegiales decidían colegiadamente todos los aspectos del gobierno, incluyendo la admisión de nuevos colegiales; en cuanto formaron un grupo suficientemente numeroso, cerraron la admisión de los no pertenecientes a la nobleza, entre otras cosas exigiendo pruebas de limpieza de sangre, lo que solamente podían demostrar los nobles, que disponían de archivos ordenados.

En el siglo XVIII, especialmente durante el reinado de Carlos III, se llevaron a cabo reformas que hicieron que la Universidad de Salamanca constituyera uno de los principales focos de la Ilustración española. Se potenciaron la medicina, la física, las matemáticas y las letras clásicas. En torno a Ramón de Salas y Cortés —profesor de filosofía moral y jurídica— y al poeta Meléndez Valdés se congregaron personajes notables como el matemático y filósofo Miguel Martel, el bibliotecario de la universidad, traductor, sistematizador y difusor del pensamiento de Jeremy Bentham, Toribio Núñez Sessé, el matemático Juan Justo García o los poetas y políticos Juan Nicasio Gallego y Manuel José Quintana. Muchos de los estudiantes, profesores e intelectuales vinculados a este círculo ilustrado desempeñaron, como por ejemplo Diego Muñoz Torrero, un papel fundamental en las Cortes de Cádiz, la elaboración de la Constitución de 1812, el desarrollo del liberalismo y el pensamiento progresista en España y la introducción de las entonces incipientes ciencias sociales. No fueron ajenos a este renacer los prelados de Salamanca, como Bertrán o Tavira (éste, además catedrático de la Universidad), ambos de ideas ilustradas. Por real decreto de 12 de julio de 1807 se aprueba el plan de estudios de Caballero para todas las universidades del reino, siguiendo las pautas trazadas por la Universidad de Salamanca, que ya apuntaba hacia un nuevo tipo de universidad más centrado en las ciencias naturales y sociales y menos en el derecho y la teología. El plan acabó enseguida, debido a la invasión francesa. El reinado de Fernando VII de España y la restauración del absolutismo, tras el breve trienio liberal de 1820 a 1823, condujo a la frustración de este renovador y prolongado movimiento intelectual.

Durante la invasión francesa (1808–1813) muchos de los edificios de los Colegios salmantinos resultaron destruidos en el transcurso de una fase de la llamada “Batalla de Salamanca” por parte de los historiadores ingleses, al sur de la ciudad, actual calle ancha, donde las tropas británicas tomaron al asalto esta parte de la ciudad que albergaba tres posiciones fortificadas francesas, con gran destrucción al estallar un polvorín en el convento de San Vicente, una de las tres fortificaciones. Lo que quedaba de sus bibliotecas (parte ellas había sido trasladado a Palacio Real al ser cerrados los Colegios en 1780) fueron expoliadas. Esos libros se recuperaron entre el equipaje del rey José tras la batalla de Vitoria (1813), y una parte fue regalada por Fernando VII a Lord Wellington, como agradecimiento, y otra pasó a formar parte de la Biblioteca del Palacio Real. Parte de estos últimos fue recuperada para la Biblioteca de la Universidad en 1954.

En 1852 la Universidad perdió la condición de universidad pontificia, al aprobarse la real orden de 21 de mayo que suprimió sus dos facultades eclesiásticas (Teología y Derecho Canónico).

Tras el Plan Pidal de 1845, la universidad pierde la facultad de expedir títulos de doctor, que se reserva en exclusiva para la Universidad Central de Madrid. En ese momento Salamanca dejó de jugar el papel de universidad modelo, que pasaría a la Central. Perdió dos facultades (Medicina y Ciencias), quedando reducida a otras dos: Derecho y Filosofía y Letras. La Diputación Provincial y el Ayuntamiento de la ciudad financiaron la continuidad de ambas, como Facultades Libres, instalándose Medicina en el edificio del Colegio del Arzobispo y el llamado Colegio Libre de Ciencias, en el edificio de las Escuelas Menores, hasta que, tras los esfuerzos de los rectores Esperabé y Unamuno, en 1904, vuelven a ser reconocidas como facultades estatales.

Desde 1951, el ministro de Educación Nacional Joaquín Ruiz-Giménez intentó reducir en cierta medida el grado de control político ejercido por el Gobierno sobre las universidades, abrir la universidad española a Europa y otorgar cierta autonomía a los centros. La Universidad de Salamanca, por su significación histórica, era un buen modelo para iniciar el proceso, por lo que el Gobierno apoyó decididamente los preparativos para la celebración del VII centenario de la Universidad en el curso académico 1953-1954, acto que debía servir de escaparate de las nuevas políticas. La Universidad aprovechó la efeméride para manifestar su objetivo de recuperar el lugar privilegiado que había ocupado anteriormente en el panorama universitario español, abandonando el papel de universidad de provincias al que había sido relegada por la política centralista liberal del siglo XIX. Las celebraciones del centenario lograron recuperar la imagen de la Universidad gracias al homenaje recibido por las más de 70 universidades de todo el mundo asistentes al evento y el reconocimiento de la Universidad de Salamanca como alma mater de las universidades hispanoamericanas. En los actos celebrados en el mes de octubre de 1953, el rector de la Universidad, Antonio Tovar, hizo público el acuerdo alcanzado en 1948 para otorgar el doctorado honoris causa a Francisco Franco, movimiento con el que se pretendía obtener concesiones del dictador. Los actos del centenario tuvieron prontas repercusiones: el 6 de noviembre de ese mismo año el Consejo de Ministros devolvió a la Universidad de Salamanca la potestad de otorgar el título de doctor, en mayo de 1954 se devolvieron a Salamanca un millar de manuscritos de las bibliotecas de los antiguos Colegios Mayores que habían permanecido en Madrid desde tiempos de Carlos IV, y en 1955 se planteó la concesión a la Universidad de un régimen especial con cierta capacidad de decisión y autonomía que posteriormente podría ampliarse a otras universidades en función de los resultados observados en Salamanca. No obstante, este proceso de relanzamiento de la Universidad de Salamanca se truncó en 1956 con la dimisión del ministro Ruiz-Giménez, que fue incapaz de convencer del proceso de apertura y reforma a los sectores más conservadores del régimen franquista.

A pesar de todo, en esta época se dio un renacimiento de la Universidad con un grupo de profesores notables, entre los que se cuentan el rector Antonio Tovar, el exrector Ramos Loscertales y los profesores Guillermo Arce, Miguel Artola, Norberto Cuesta, García Blanco, Maluquer, Ruiz-Giménez, Granjel, Tierno Galván, Zamora Vicente y muchos otros.

Desde el fin del proceso aperturista en 1956 hasta comienzos de la década de 1960, el número de alumnos de la Universidad de Salamanca se mantuvo relativamente constante, entre 3000 y 4000 alumnos. A partir del curso 1962-1963, se produjo un crecimiento constante del número de matriculados, duplicándose en el plazo de diez años hasta alcanzar los 7727 estudiantes en el curso 1972-1973. El incremento del número de estudiantes no se produjo de manera homogénea en todas las facultades que conformaban la Universidad, lo que derivó en una modificación del peso de cada una de ellas sobre el total del cuerpo estudiantil. Hasta 1965, el grueso de los estudiantes se concentraba en las facultades de Derecho y Medicina. A partir de ese año, la Facultad de Derecho fue perdiendo peso en favor de la Facultad de Filosofía y Letras, mientras que la Facultad de Medicina mantuvo su posición predominante. Las principales razones de esta redistribución del cuerpo estudiantil entre facultades fueron el incremento de la población estudiantil femenina, que mostraba una mayor preferencia por las enseñanzas de la Facultad de Filosofía y Letras, y el aumento del número de estudiantes extranjeros, fundamentalmente iberoamericanos, que demandaban principalmente estudios en Medicina.

Desde 1955 hasta 1970, la Universidad de Salamanca aumentó su proyección internacional, solo equiparable a las de la Universidad Central de Madrid y la Universidad de Barcelona, también importantes universidades de referencia de la época. Entre 1955 y 1965, la matrícula de alumnos extranjeros se triplicó, registrándose posteriormente un ligero descenso hasta 1970. En conjunto, el número de estudiantes extranjeros se duplicó al pasar de 371 estudiantes en 1955 a 773 en 1970. Una media del 80,5 % de los estudiantes extranjeros procedían de Iberoamérica, y demandaban principalmente estudios en Medicina (el 78,3 % de los alumnos extranjeros acudían a esta facultad).

El auge de la Facultad de Medicina se debió en gran medida al logro de un cierto prestigio a nivel nacional gracias a la creación de nuevos centros y escuelas profesionales como el Instituto de Investigaciones Clínicas, la Escuela Profesional de Oftalmología y la Escuela Profesional de Obstetricia y Ginecología, y a la necesidad de profesionales y especialistas en este campo en Iberoamérica. El 11,4 % de los alumnos extranjeros acudían a la Facultad de Filosofía y Letras, fundamentalmente al Curso Superior de Filología Hispánica puesto en marcha en 1950 y que dio comienzo a la tradición de enseñanza del español en Salamanca que perdura hasta la actualidad.

Estos alumnos procedían en su mayor parte de Europa (principalmente Reino Unido) y Estados Unidos.

Al margen de las enseñanzas conducentes a títulos oficiales impartidas en las facultades, el principal motor de atracción de estudiantes extranjeros fue el Curso de Verano para Extranjeros organizado por la Facultad de Filosofía y Letras desde 1964, con un plan de estudios similar al del Curso Superior de Filología Hispánica que incluía estudios en lengua, literatura, historia, geografía, arte y pensamiento de España. El curso fue muy bien acogido y el número de estudiantes aumentó año tras año: la matrícula aumentó desde los 112 estudiantes en 1964 hasta los 1897 de 1971. Este último dato suponía una cifra igual al 30 % de los estudiantes matriculados en estudios oficiales ese mismo año.

Los estudiantes del Curso de Verano para Extranjeros provenían principalmente de Estados Unidos (entre el 30 % y el 50 %) y Francia (alrededor del 30 %).

Este, es el cuarto dedal de los dedales de la colección de Gritos, y como los anteriores fue comprado en la tienda “Gritos de Madrid“, situada en la Plaza Mayor de la ciudad de Madrid.

(Fecha de adquisición: 13/06/2015)

viernes, 20 de noviembre de 2015

184. Dedal COLECCIÓN GRITOS // GRITOS COLLECTION´s Thimble

Dedal Plaza del Dos de Mayo. Madrid. Colección Gritos.
Pues bien, continuando con las entradas de esta maravillosa colección de Gritos, hoy quiero enseñaros un bonito dedal de una de las plazas que podemos encontrar en la capital española, esta es la Plaza del Dos de Mayo.

La Plaza del Dos de Mayo es una plaza de Madrid creada en 1869 en el antiguo barrio de Maravillas, renombrado en la década de 1980 como Malasaña (por el mismo grupo social que la llama “la plaza del Dosde”). Rememora la gesta popular del levantamiento del 2 de mayo al inicio de la Guerra de la Independencia de España contra a las tropas francesas de ocupación.

Forman su perímetro o desembocan en ella las calles de San Andrés, Daoíz, Velarde, calle de Ruiz, la calle del Dos de Mayo y las antiguas de San José y San Pedro. En el centro de la plaza ajardinada se conserva el arco monumental que daba entrada al viejo palacio de Monteleón, convertido luego en cuartel de artillería, que antes de la reforma urbana ocupaba este espacio. Bajo el arco, una escultura tallada en mármol por Antonio Solá Llansas en el año 1831, representa a los héroes Daoíz y Velarde. En una de sus esquinas se conserva la Iglesia de los Santos Justo y Pastor (conocida como Iglesia de las Maravillas).

En el tercer libro de los Episodios Nacionales, Galdós, dando voz a Gabriel Araceli (protagonista de la primera serie de novelas históricas) relata la caída de Daoíz y Velarde en la defensa del Parque de Artillería del Cuartel de Montelón:
“Llegué a la calle en momentos muy críticos. Las dos piezas de la calle de San Pedro habían perdido gran parte de su gente, y los cadáveres obstruían el suelo. La colocada hacia Poniente había de resistir el fuego de la de los franceses, sin más garantía de superioridad que el heroísmo de D. Pedro Velarde y el auxilio de los tiros de fusil. Al dar los primeros pasos encontré uno, y me situé junto a la entrada del parque, desde donde podía hacer fuego hacia la calle Ancha, resguardado por el machón de la puerta.
Llegó el instante crítico y terrible. Durante él sentí una mano que se apoyaba en mi brazo. Al volver los ojos vi un brazo azul con charreteras de capitán. Pertenecía a D. Luis Daoíz, que herido en la pierna, hacía esfuerzos por no caer al suelo y se apoyaba en lo que encontró más cerca. Yo extendí mi brazo alrededor de su cintura, y él, cerrando los puños, elevándolos convulsamente al cielo, apretando los dientes y mordiendo después el pomo de su sable, lanzó una imprecación, una blasfemia, que habría hecho desplomar el firmamento, si lo de arriba obedeciera a las voces de abajo.
En seguida se habló de capitulación y cesaron los fuegos. El jefe de las fuerzas francesas acercose a nosotros, y en vez de tratar decorosamente de las condiciones de la rendición, habló a Daoíz de la manera más destemplada y en términos amenazadores y groseros. Nuestro inmortal artillero pronunció entonces aquellas célebres palabras: “Si fuerais capaz de hablar con vuestro sable, no me trataríais así.”
El francés, sin atender a lo que le decía, llamó a los suyos, y en el mismo instante… Ya no hay narración posible, porque todo acabó. Los franceses se arrojaron sobre nosotros con empuje formidable. El primero que cayó fue Daoíz, traspasado el pecho a bayonetazos. Retrocedimos precipitadamente hacia el interior del parque todos los que pudimos, y como aun en aquel trance espantoso quisiera contenernos D. Pedro Velarde, le mató de un pistoletazo por la espalda un oficial enemigo.”.
Benito Pérez Galdós: El 19 de Marzo y el 2 de Mayo

Este dedal como los anteriores, fue comprado en la tienda “Gritos de Madrid“, situada en la Plaza Mayor de la ciudad de la capital española.

(Fecha de adquisición: 13/06/2015)

jueves, 19 de noviembre de 2015

183. Dedal COLECCIÓN GRITOS // GRITOS COLLECTION´s Thimble

Dedal Plaza Mayor Salamanca. Castilla y León. Colección Gritos.
Y aquí os enseño otro de los bonitos dedales de esta preciosa colección de Gritos de diferentes lugares importantes de las ciudades de Madrid y Salamanca. En el día de hoy, me gustaría enseñaros este bonito dedal de la Plaza Mayor de la ciudad de Salamanca.

La Plaza Mayor de Salamanca, es un espacio urbano construido como plaza mayor que con el tiempo se ha convertido en el centro de la vida social de la ciudad. Fue construida en el periodo que va desde el año 1729 al 1756, en estilo barroco. El diseño es del arquitecto Alberto Churriguera (pabellones Real y de San Martín) y posteriormente continuada por otros con pocas modificaciones respecto al proyecto inicial. A comienzos del siglo XIX sufrió diversas remodelaciones urbanísticas, hasta que poco a poco a mediados del siglo XX fue desprovista de sus jardines, quiosco de música central y urinarios públicos para quedar diáfana. Fue declarada BIC con categoría de Monumento el 21 de diciembre de 1973, publicándose en el BOE el 23 de enero de 1974.

Definida por Miguel de Unamuno, que hacía su tertulia diaria en la terraza que tiene en la plaza el Café Novelty:

“Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico.”

Nació de forma natural en una campa en la que se comerciaba, junto a la antigua Puerta del Sol de la muralla salmantina y, por encontrarse allí la Iglesia de San Martín, fue conocida desde el siglo XV como plaza de San Martín. Esta plaza era mucho más grande que la Plaza Mayor, casi cuatro veces más y se extendía no solamente por la actual plaza, sino que comprendía la plaza del mercado, la del Corrillo y la del Poeta Iglesias, siendo considerada como “La plaza más grande de la cristiandad”, en la cual se realizaban simultáneamente todas las funciones de una plaza (fiestas, mercado, etc.).

La idea de su construcción proviene del empeño administrativo del corregidor andaluz Rodrigo Caballero que a su edad de sesenta años logra convencer al Ayuntamiento de la necesidad de una plaza más armónica y acorde con las corrientes urbanísticas de la época. En 1724 se segrega de la plaza primitiva y se comienza a construir una plaza al estilo de la de Madrid, por el arquitecto Alberto de Churriguera, trasladándose a ella el Ayuntamiento (las Casas Consistoriales) lo que le da el rango de Plaza Mayor. Muerto Churriguera, termina la obra Andrés García de Quiñones (1755). Desde el punto de vista estético, la de Salamanca mejora claramente su modelo, no solamente por el material empleado (piedra franca de Villamayor con su color dorado característico), sino por sus proporciones, mucho más armoniosas y por ser completamente cerrada. Hay que tener en cuenta, que por entonces la de Madrid tenía dos plantas más y no estaba del todo cerrada: tras sufrir un incendio en 1790 (más de tres décadas después de terminada la de Salamanca), fue reconstruida por Juan de Villanueva, y fue remodelada suprimiendo los mencionados dos pisos (lo que mejoró sus proporciones) y cerrando las esquinas con arcos para la entrada de las calles, al modo de la de Salamanca.

Se edifican los pabellones siguiendo tres fases constructivas bien diferenciadas a lo largo de un cuarto de siglo. La primera fase que aborda en sucesión dos pabellones: El Real y el de San Martín (durante el período: 1729-1735). El Pabellón Real era muy importante, porque con él se cerraba el desnivel de la plaza, haciendo su suelo plano.

El segundo período comprende quince años de interrupción de la obra (durante el período: 1735-1750) debido a los litigios habidos por el Ayuntamiento con los dueños de las casas, que era necesario expropiar para la construcción del Pabellón de Petrineros y del Consistorial. Una tercera fase de construcción de la Casa Consistorial y su fachada (1750-1756) a cargo del arquitecto gallego Juan García Berruguilla. Se completó el cierre de la Plaza el 29 de abril de 1755. La Casa Consistorial quedó arquitectónicamente incompleta, siendo construida posteriormente la espadaña de su fachada un siglo después (en 1852).

El ala este, en cuyo centro está el Pabellón Real, fue la primera que se construyó, ya que servía como muro de contención para hacer horizontal el suelo de la nueva plaza. Esta ala muestra entre sus arcos medallones con el busto de algunos reyes de España. En las otras alas, los medallones representan a otros personajes ilustres (santos, sabios, descubridores, etc).

En 1935, fue declarado Monumento Nacional, por ser la Plaza Mayor “más decorada, proporcionada y armónica de todas las de su época”.

El aspecto actual, en lo que se refiere al pavimento (baldosas de granito gris, con marcas de granito rosa), se hizo hacia 1953 con granitos procedentes de las canteras de Carbellino. Hasta entonces tenía un jardín central, con árboles, arriates de flor y un quiosco de música en su centro. Una calle adoquinada lo contorneaba.

En la actualidad, la Plaza Mayor es el centro de la vida de la ciudad y un punto de encuentro habitual de los habitantes. En ella se encuentran innumerables bares y terrazas, además de la cafetería más antigua de la ciudad, el centenario Café literario Novelty, que al estilo del Café Gijón en Madrid, ha sido punto de encuentro habitual de los literatos y artistas de la ciudad, desde su inauguración en 1905.

Con motivo del festejo del 250 aniversario de la Plaza Mayor de Salamanca se diseñó el programa cultural denominado “Salamanca 2005. Plaza Mayor de Europa“, con actividades musicales y escénicas destinadas a todos los públicos.

La Plaza Mayor de Salamanca no es un cuadrado perfecto (es un cuadrilátero irregular) y ninguna de sus fachadas mide lo mismo. Aproximadamente, la fachada del Ayuntamiento mide 82,60 m, la fachada oriental (Pabellón Real) 80,60 m, la fachada oeste mide 81,60 m y el lado de San Martín mide 75,69 m. Haciendo un cálculo aproximado, la plaza tiene una superficie de unos 6400 m² sin contar los soportales. En total la plaza tiene 88 arcos de medio punto con medallones en los que se representan personajes importantes en sus albanegas.

Cuando a Miguel de Unamuno, que hacía su tertulia diaria en la terraza que tiene en la Plaza el Café Novelty, refiriéndose a la misma, le preguntaban si era un cuadrado perfecto o no, él afirmaba:

“Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico.”

La edificación tiene tres pisos (más planta baja) de altura salvo en el pabellón de las Casas Consistoriales, en el que tiene dos (más planta baja).

Este programa posee una historia que va unida al desarrollo urbanístico de la Plaza a lo largo de los años que van desde su construcción en el siglo XVIII. Una de las iconografías más evidentes es la que se puede ver alrededor de la misma, en los medallones ubicados en las enjutas de los ochenta y ocho arcos. Pero puede observarse igualmente escudos de armas en los soportales de los arcos mayores, en los balcones y demás elementos arquitectónicos.

Las Casas Consistoriales nunca se terminaron: faltan dos torres sobre las alas laterales, que el arquitecto (Andrés García de Quiñones) no se atrevió a construir por considerar que la obra en la que debían apoyarse no reunía condiciones para resistir el peso, pero se conserva la maqueta de 1745.

El proyecto de las torres se utilizó por su autor para concluir las torres de La Clerecia.

En el arco de mayor alzada de la zona del Pabellón Real, junto a la salida el Mercado, aparece una inscripción que recuerda: “Aquí se mató una muger, rueguen a Dios por ella. Año de 1838” (sic).

Este dedal de porcelana, como el anterior, con la vista en blanco y negro de la Plaza Mayor de Salamanca, fue comprado en la tienda “Gritos de Madrid” en la Plaza Mayor de Madrid.

(Fecha de adquisición: 13/06/2015)

miércoles, 18 de noviembre de 2015

182. Dedal COLECCIÓN GRITOS // GRITOS COLLECTION´s Thimble

Dedal del Mercado de San Miguel. Madrid. Colección Gritos.
Las entradas que siguen en mi blog a continuación, son unas entradas especiales, el porqué, pues la verdad no es porque sean unas fechas especiales ni nada de eso, sino porque os quiero enseñar unos dedales especiales. Estos dedales representan lugares de dos ciudades españolas como son Madrid y Salamanca.

El primero de los dedales que os quiero enseñar es un dedal de porcelana de la ciudad de Madrid, en el que vemos una imagen representada en blanco y negro del Mercado de San Miguel.

El Mercado de San Miguel, ubicado en la plaza del mismo nombre, junto a la Plaza Mayor de Madrid, es un mercado de titularidad privada cuya característica más remarcable es que conserva su estructura original de hierro de principios del siglo XX. Tiene dos plantas y una superficie de 1.200 metros cuadrados.

A continuación, os voy a contar un poco más sobre su historia y sobre sus orígenes.

En la época medieval esta zona era mercado abierto, rodeado de puestos (cajones) dedicados a la compra-venta de los productos artesanales producidos por los gremios. En la época de José Bonaparte se mandó derribar la antigua iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes. En su lugar quedó una plazuela en la que se proyecta construir el mercado que heredaría el nombre de la antígua parroquia. En 1809 era un mercado “al descubierto” especializado en la venta de pescado. Fue construido el mercado cerrado entre 1913 y 1916 bajo la supervisión del arquitecto Alfonso Dubé y Díez, inspirado en otros mercados europeos realizados en hierro al estilo del de Las Halles de París.
Sin embargo, su actividad comercial es muy anterior, ya que en su ubicación existía antes un mercado de comestibles al aire libre.

En sus orígenes, el solar ocupado por el mercado fue el emplazamiento de la iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes, lugar dónde fue bautizado Lope de Vega. Si bien no se sabe si el edificio era el original, la parroquia ya existía a principios del siglo XIII, tal y como menciona el fuero de Madrid de 1202. Toda la zona, con el templo incluido, fue arrasada por un terrible incendio ocurrido en 1790. A pesar de ser rehabilitado, su estado siguió siendo preocupante, hasta tal punto que en el año 1804 Juan de Villanueva recomendó su demolición. La demolición se efectuó el 28 de noviembre de 1809 por orden del rey José I Bonaparte, dentro de su política de apertura de espacios en el casco urbano de Madrid. El solar se transformó en una plaza pública en la que se celebraba un mercado de productos perecederos, para lo que se disponían hileras de cajones de madera y tenderetes. El economista y en su día gobernador de Madrid, D. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España aseguraba en 1847 que el mercado callejero acogía ciento veintiocho cajones y ochenta y ocho tenderetes.

Durante la segunda mitad del siglo XIX empezaron a abrirse paso las ideas higienistas y funcionalistas de urbanistas, médicos y científicos que buscaban remediar los problemas de la suciedad e insalubridad de los mercados callejeros. El periodista y escritor madrileño Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), maestro de los artículos de costumbres, reflejó en numerosos escritos la penosa situación de las plazas de entonces. Además, provocaban otro grave inconveniente al interferir con el creciente tráfico rodado y peatonal de la capital, ya que los mercados atraían a nuevos vendedores y compradores que se desparramaban por las calles contiguas. Ya en 1835 el arquitecto Joaquín Henri diseñó un proyecto, que aparecería en el Diario de Avisos de Madrid, del que sólo llegaron a construirse las portadas delanteras a fin de ocultar los cajones de los puestos de los mercados de la vista de los transeúntes. Sin embargo, no será hasta la década de 1870 cuando el ayuntamiento comienza a construir mercados cubiertos, de los que a finales de siglo ya existían cuatro, todos con estructura de hierro. Se trataba de los mercados de los Mostenses (construido en 1875), la Cebada (1875), Chamberí (1876) y la Paz (1882). A pesar de la construcción de estos nuevos mercados, seguía sin haber suficientes para atender la demanda de una ciudad en crecimiento, por lo que siguieron existiendo mercados al aire libre en las plazas públicas.

El Mercado de San Miguel fue inaugurado el 13 de mayo de 1916. Había sido construido en dos fases (la primera finalizada en 1914) para no interrumpir el funcionamiento comercial del mercado.

Sus elementos más característicos son los soportes de hierro de fundición de la estructura, la composición de las cubiertas, el sistema de desagües y la crestería cerámica que corona la cubierta. El coste de las obras fue de trescientas mil pesetas de la época. El acristalamiento exterior es posterior.

San Miguel es la única muestra de su tipo que queda aún en la ciudad de la denominada arquitectura del hierro, ya que todos los mercados cubiertos construidos en el último tercio del siglo XIX fueron demolidos y, en general, sustituidos por nuevas construcciones.

En el año 1999 la Comunidad de Madrid abordó con fondos europeos y de los propios comerciantes una remodelación que ascendió a 150 millones de pesetas de la época y que devolvió al mercado su aspecto original. Sin embargo, su actividad comercial fue decayendo poco a poco ya que sus instalaciones no podían competir frente a los modernos supermercados y centros comerciales.

Para evitar su defunción, un grupo de particulares con intereses arquitectónicos, gastronómicos y pertenecientes a diferentes ámbitos culturales y sociales han formado la sociedad: El Gastrónomo de San Miguel, actual dueña mayoritaria del mercado. Su objetivo es resucitar y mejorar su actividad tradicional creando un mercado que tiene como referencia el de La Boquería de Barcelona; con una oferta centrada en productos de gran calidad, alimentos de temporada, asesoramiento gastronómico, posibilidad de probar aquello que va a formar parte de la cesta de la compra, comer de picoteo o tomándose tiempo, con la ventaja de horarios flexibles. Dar nuevos aires a la gastronomía madrileña, española e incluso, internacional. Pero además, El Gastródomo de San Miguel quiere formar parte de la agenda madrileña de eventos realizando diferentes actividades relacionadas con el ocio y la cultura, ayudando a revitalizar el casco antiguo de la capital.

Es toda una apuesta: resucitar el mercado tradicional, el de la compra diaria, con las ventajas del siglo XXI. El 13 de mayo de 2009 reabrió sus puertas.

El edificio es de planta rectangular con sus lados mayores orientados en el eje este-oeste. El edificio posee dos plantas, cada una de ellas con una superficie casi 2000 metros cuadrados. Cuando era un mercado, los puestos de su interior se organizaban a lo largo de nueve calles de la zona superior. En la actualidad los puestos de venta se han convertido en bares y en zonas de estancia con mesas altas.

Para garantizar la higiene del local se construyó con entarimado. El diseño de hierro y cristal permite que la luz de su interior sea natural.

Esta colección de dedales fue comprada en la tienda “Gritos de Madrid“, situada en la Plaza Mayor de la ciudad.

(Fecha de adquisición: 13/06/2015)

martes, 17 de noviembre de 2015

181. Dedal CAMINO DE SANTIAGO // CAMINO DE SANTIAGO´s Thimble

Dedal porcelana Camino de Santiago, Sin dolor no hay recompensa.
En esta entrada seguimos con otro nuevo dedal, esta vez del Camino de Santiago, ya que desde que nos acercamos a Santiago a visitar la ciudad, tengo un montón de dedalitos de esta ciudad y del Camino que enseñaros.

Este dedal es un dedal de porcelana que como podéis ver está compuesto por tres imágenes diferentes como todos los dedales de esta colección. Ya os enseñé otros dedales de esta casa aunque no lo mencionara, estos dedales de dibujos pertenecen a la casa MentaLimón (M&L). Y son tan simpáticos, que cada vez que me encuentro con uno me lo traigo para mi colección.

En el tríptico que os dejo esta vez del dedal, podemos observar en la primera imagen un peregrino haciendo el Camino en uno de los primeros tramos con fuerza y energía, en la segunda imagen unos pies lastimados con tiritas después de ya llevar unos kilómetros caminados y por último, en la última imagen, una de las frases más citadas en el Camino de Santiago para muchos de estos peregrinos, “Sin Dolor No Hay Recompensa“.

El término peregrino (del lat. peregrīnus) se refiere en su significado más clásico al viajero que, por devoción o por voto, visita un santuario o algún lugar considerado sagrado. En su acepción más general es todo aquel que anda por tierras extrañas. En sentido estricto, para el español de religión católica, peregrino es aquel que se dirige a la Catedral de Santiago de Compostela a visitar la tumba del apóstol. Así, por el destino de su peregrinación, se lo diferencia de los caminantes que se dirigen a otros sitios de honda significación espiritual en el catolicismo: el romero, que lo hace a Roma, donde mora el papa, considerado sucesor de san Pedro, y el palmero, que se encamina a Jerusalén y en general a los Santos Lugares.

La concepción de la vida del hombre como una peregrinación es común a muchos pueblos y tradiciones. De hecho, el camino constituye una de las cuatro o cinco metáforas mayores primordiales, que pertenecen al acervo cultural de todos los tiempos. Se trata de un símbolo arquetípico, presente ya en las civilizaciones más antiguas y en la psique profunda de los seres humanos, y que se refleja en expresiones cotidianas relativas al llamado “camino de la vida”. Eso permite definir al hombre como un “animal itinerante”. De allí que la consideración de “la vida como peregrinación” se vincule en muchas culturas y religiones con la idea del origen transcendente del hombre, al tiempo que se consideran los tropiezos y caídas de los caminantes como una representación de sus fallos, carencias y errores. El deseo o su aspiración de retornar al estado inicial de inocencia o de pureza, le otorga al hombre un carácter de “extranjero en esta vida terrena”, a la vez que recuerda su condición de transitorio y perecedero en todos los pasos de la misma.

El poeta León Felipe expresó como pocos la experiencia de la peregrinación en los siguientes versos de “Romero solo”:


Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero… sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el Rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.


Son atributos del peregrino el cayado, el camino, el manto, el pozo con el agua de salvación, la concha del peregrino. Sus significados son diversos:
  • el cayado o bastón simboliza a la vez la prueba de resistencia y de despojo;
  • el morral abierto es símbolo de humildad;
  • la concha del peregrino era el distintivo que traían aquéllos que regresaban de la peregrinación a Santiago de Compostela; entre otros significados, la concha simboliza la muerte y renacimiento.
En el catolicismo de la Edad Media se distinguían tres clases de peregrinos:
  1. Romeros, aquellos que iban a Roma.
  2. Palmeros, aquellos que iban a Jerusalén.
  3. Peregrinos propiamente dichos, aquellos que iban a Santiago de Compostela.
En general, implicaba una referencia a alguna forma de:
  • penitencia, autoimpuesta o impuesta sacramentalmente;
  • ampliación de una promesa;
  • penitencia o promesa en nombre de otra persona impedida por alguna razón de realizar la peregrinación.
El penitente emprendía el viaje como forma de expiación de sus faltas. Algunos penitentes llevaban el pecado escrito en una cédula que depositaban en el altar del santuario.

Los peregrinos solían llevar una vestimenta especial, sobre todo en lo referido a complementos que llegaron a constituir símbolos: el zurrón (morral o anapola, bolsa grande de pellejo, que regularmente usan los pastores para guardar y llevar su comida u otras cosas), el bordón o bastón, un sombrero de ala ancha, una capa con esclavina y la calabaza para almacenar agua o vino. También solían llevar como distintivo la famosa concha de peregrino o venera.

En el catolicismo, se considera al arcángel Rafael el patrono de los peregrinos.

Este dedal fue comprado en una de las tiendas de souvenirs que están presentes en la ciudad vieja de Santiago de Compostela.

(Fecha de adquisición: 06/08/2015)

lunes, 16 de noviembre de 2015

180. Dedal TARRAGONA // TARRAGONA´s Thimble

Dedal Balcón del Mediterráneo. Tarragona.
Este nuevo dedal que os quiero enseñar en esta entrada es un nuevo dedal de la ciudad de Tarragona, es un dedal de porcelana, en el que podemos observar una vista panorámica del Balcón del Mediterráneo.

Tarragona es una ciudad y municipio de España, capital de la provincia de Tarragona y de la comarca del Tarragonés. Durante el Imperio romano fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis.

El municipio cuenta con una población de 133.545 habitantes (padrón del INE a 1 de enero de 2013).

Su ubicación a la orilla del Mediterráneo en la Costa Dorada, con playas de aguas cálidas, así como sus centros de recreo y tradición histórica y patrimonio artístico, la convierten en un centro de atracción turística de primer orden. Su origen se remonta a la antigua Tarraco romana, capital de la Hispania Citerior Tarraconensis. El “Conjunto arqueológico de Tarraco” ha hecho que Tarragona sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El Balcón del Mediterráneo de Tarragona está considerado como uno de los 10 mejores miradores de todo el Estado Español.

Tarragona, es una de las ciudades españolas declaradas Patrimonio de la Humanidad, aquí se encuentra el célebre Balcón del Mediterráneo, donde desde él puedes observar el anfiteatro y las murallas de la antigua Tarraco invitando al visitante a descubrir su historia.

El Balcón del Mediterráneo es un barranco de unos 40 metros de altura que se sitúa al final de la Rambla Nova. Rodeado por una antigua barandilla de hierro forjado por Joan Miquel Guinart en el incio del siglo XX, este monumento ofrece una bella vista panorámica sobre el mar Mediterráneo.

Cuenta la historia que adquirió este nombre cuando el Rey Carlos I de España y V de Alemania, al visitar la ciudad en 1542 exclamó: “Este es el mejor balcón al mar que existe en mis estados”.

Debajo del balcón encontramos la playa del Miracle y al fondo de esta, podemos observar el conocido Fortí de la Reina, un antiguo palacio y fortaleza que se ha convertido en parte de la historia de Tarragona. Además, enfrente de este, podemos admirar la estatua del almirante Roger de Llúria, capitán de la armada de la Corona de Aragón, obra de Feliu Ferrer en 1886.

La tradición cuenta que no puede haber paseo por la Rambla sin terminar en dicho monumento y Tocar Ferro (Tocar hierro) en señal de suerte.

Este dedal, como todos los de esta ciudad, me lo regaló mi novio hace unos meses para que lo incorporara a la colección. Éste, lo compró en la tienda “Souvenirs, Regalos Eli“, que está situada en la Carrer Pare Iglesias, justo al lado de la catedral de Tarragona.

(Fecha de adquisición: 31/07/2015)

domingo, 15 de noviembre de 2015

179. Dedal VIRGEN DE CHAMORRO // VIRGIN OF CHAMORRO´s Thimble

Dedal de la Virgen de Chamorro, Ferrol. Galicia.
En esta entrada del blog os voy a enseñar un dedal de la Virgen de Chamorro. Esta Virgen la podemos encontrar en una pequeña ermita situada en las afueras de la ciudad de Ferrol, en la parroquia de Serantes.

La Virgen de Nuestra Señora de Chamorro es la patrona de Ferrol y su ermita se encuentra enclavada en un elevado monte en las afueras de la ciudad como ya os he comentado antes. La devoción del pueblo ferrolano es muy intensa. Se celebra una romería muy concurrida y animada el día de su festividad, el Lunes de Pascua de Resurreción. Algunas personas, mayormente los jóvenes, acostumbran a pasar la noche del domingo en el mismo monte, desde donde se contempla una hermosa vista panorámica de este rincón, sobrio y sufrido, de la alta Galicia.

La ermita de la Virgen de Chamorro o del Nordés se levantó sobre una roca en el siglo XVI, confirmado por la inscripción que se halla en una piedra de la misma, si bien en el XVII se añadió un vestíbulo ante la puerta principal. Sus muros son de sillería de granito que alterna con otros de mampostería, consta de una sola nave rectangular y una bóveda de crucería con 13 claves.

En el altar se encuentra la Virgen del Nordés cuyo nombre se transformó en el de Chamorro por devoción de los ferrolanos y a tenor de un milagroso suceso. Se trata de una talla románica con fecha del siglo XII. Dentro de la ermita se expone una muestra de la devoción que hacia ella sienten las gentes del mar, de ese mar bravío, arriesgado y en ocasiones tenebroso para las embarcaciones, no en vano confluyen en él el océano Atlántico y el mar Cantábrico, por lo que son muy numerosos los exvotos que se donan a la Virgen en agradecimiento a los salvamentos que se le atribuyen, consistentes en reproducciones de embarcaciones y figuras de cera que representan manos, pies, cabeza, cuerpos enteros, etc.

En la página de turgalicia podemos encontrar la siguiente información acerca de la ermita de la Virgen de Chamorro. Esta capilla, sin estilo definido, posee dos denominaciones diferentes: una la de capilla de la Virgen del Nordés y otra la de ermita de Chamorro. La ermita cristianiza un emplazamiento de antiguos cultos páganos. Única nave rectangular y muros de sillería de granito, alternados con los de mampostería. El muro sur de la cabecera conserva una inscripción que permite datarla en el primer tercio del XVI. Se realizaron obras posteriores en el XVII. La capilla mayor cuenta con una bóveda de crucería de 13 claves, donde la piedra dibuja una estrella de 4 puntas, allí se sitúa el retablo barroco presidido por la imagen de la Virgen con el Niño, bajomedieval. Hay una leyenda asociada a la Virgen de Chamorro o Nuestra Señora del Nordés. En 1666, recién formada la Cofradía de la Virgen de Chamorro se organiza la romería para difundir la devoción. Desde lo alto del monte se divisaba la ría, con las escuadras reales invernando y esperando la orden de partida con destino a alguna batalla naval. Un día un pescador, con el bote a punto de hundirse bajo el mar embravecido, implora ayuda a la Virgen del Nordés y angustiado, exclama: “Xa morro”. La Virgen lo salva y desde entonces se denomina al lugar, la ermita de Chamorro. Desde sus inmediaciones se puede contemplar una magnifica vista de la ciudad y la ría de Ferrol.

Como en toda Galicia, en Ferrol también podemos encontrar varios mitos y leyendas, y también varias interpretaciones de ellas. A continuación os dejo algunas de ellas:

Primera leyenda. La leyenda de Chamorro surgió en Serantes, una pedanía de Ferrol, en la provincia de La Coruña, en Galicia. En esta zona existía un lugar sagrado de la época prehistórica, a juzgar por los petroglifos del neolítico que fueron encontrados en ese emplazamiento. En el siglo XVI la iglesia cristianizó este lugar de culto construyendo una iglesia e instalando en su interior una imagen de la Virgen con el Niño, románica del siglo XII, llamada Virgen del Nordés.

La leyenda cuenta que en el siglo XVII un pescador de la zona de Ferrol estaba faenando, cuando sobrevino una tormenta y el mar se embraveció. Su pequeña barca pesquera era muy modesta y no podía afrontar el temporal. El pescador, viendo que no había solución y que se iba a ahogar, pidió ayuda a la Virgen del Nordés. Mientras imploraba en gallego, exclamaba ¡Xa morro!, que significa “¡ya me muero!”. Siempre según la leyenda, la Virgen del Nordés acudió a sus gritos y salvó al pescador.

Cuando los demás habitantes de Ferrol supieron lo sucedido, empezaron a llamar a la Virgen del NordésVirxen de Xa morro”, nombre que más tarde derivó en Chamorro. Además, convirtieron a dicha Virgen en patrona de la ciudad de Ferrol, como agradecimiento por haber salvado la vida a uno de sus ciudadanos. Actualmente la iglesia es conocida por ambos nombres, pero en Ferrol y todo su entorno se utiliza mucho más el nombre surgido de la leyenda, Ermita de la Virgen de Chamorro, que el nombre originario Capilla de Nuestra Señora del Nordés.

Segunda leyenda. Cuentan que fue encontrada en el hueco de una roca por unos niños huérfanos y pobres, se supone que estaría allí escondida para preservarla de los moros. Aquellos niños sólo poseían un atillo con ropa, un perro y dos o tres cabras que pastaban en un monte con poco verde y muchas piedras de Serantes, localidad perteneciente al municipio de Ferrol.

La gente del lugar veía como los niños se arrodillaban al atardecer para rezar el Angelus saludando a la Virgen María.

En un día de gran viento y mucha lluvia, propio de la zona, se pudo contemplar una gran llamarada en forma de arco iris. Los vecinos del lugar comenzaron a preocuparse por los niños, pensando que podían haber muerto, ya que el temporal había sido demasiado intenso, sin embargo, al cabo de un tiempo los vieron bajar del monte muy contentos, alabando y cantando a la Virgen. No quisieron contar nada hasta que se reunió todo el pueblo, convenciéndoles para que subieran al monte y vieran las pruebas de lo que había sucedido. Allí les enseñaron unas rocas muy grandes, aún se conservan, donde estaba grabada una imagen de la Virgen. El hecho milagroso que narraron fue que la Virgen Santísima bajó de los cielos con su hijo y se había sentado en aquella roca. Habló con ellos, mientras llovía a cántaros y el manto bordado de María permanecía completamente seco. La promesa de la Virgen fue de grandes favores para la comarca y que en tres días enviaría por medio de los ángeles, una imagen suya que todos debían reverenciar. Así sucedió, apareció una imagen pequeña de rica talla y vestidura de seda con piedras preciosas. Se pensó en construir un templo y bajaron la imagen en procesión a Serantes, pero con sorpresa contemplaron al día siguiente que la imagen había desaparecido, hasta que volvieron a encontrarla entre las rocas del monte, por lo que pensaron que era allí donde la Virgen quería estar. Y allí se levantó la ermita.

Tercera leyenda. La historia se sitúa en la remota Edad del Bronce. Dice la leyenda de la ermita que unos pastores que pastoreaban un día por ese monte, se encontraron la imagen de la virgen de Chamorro en una roca pidiéndoles que en su honor se levantase allí mismo una ermita para ella.

Pues bien si entramos hoy día en esta ermita, aún podemos contemplar esta roca ejemplar en la ermita (con una cruz cristiana grabada), parte de ella, la otra parte sale por una de las paredes al exterior, lo cual, ya es algo anormal, en el exterior al lado de esta roca hay otro grupo de rocas la cual una de ellas porta historia desde el bronce con una serie de petroglifos de círculos concéntricos, y en cuanto a la roca en la cual vieron a la virgen, no es mas que una roca de abalar, siendo esta cristianizada con esa cruz grabada y con esa ermita. Tenemos pues bien aquí un lugar de importantísimo culto pagano cristianizado, la teoría que nos lleva a lo siguiente: Cuando llegó la iglesia al lugar e intentó cristianizar la zona de las piedras, levantaron el santuario al lado de las rocas, por lo que el pueblo seguía pasando del santuario cristiano y seguía yendo a visitar las rocas, esto está corroborado debido a la aparición de antiguos restos de muros hasta donde llegaban anteriormente. Lo que hizo la iglesia al ver que no podían sacar ese arraigo de la forma en que lo hicieron, fue poner la ermita encima de la roca de abalar, con el fin de que si querían visitar la roca de abalar, no les quedase mas remedio que entrar en santuario cristiano, quedando así cristianizada la zona incluso con la bienvenida de un cruceiro.

Como podéis observar, Galicia es una tierra mágica llena de mitos y leyendas que sorprende. Esta información casi al completo, está extraída de un blog de un ferrolano, que cuenta muchos mitos y leyendas de Galicia, es un blog muy interesante, por aquí os dejo el link por si queréis visitarlo y conocer alguna leyenda más (https://mitosyleyendasgallegas.wordpress.com/).

Este dedal, ya os habréis dado cuenta que es de porcelana y que en él tenemos en una pegatina la imagen de la Virgen del Nordés o de Chamorro. Este dedal fue comprado en una tienda de la ciudad de Ferrol, en la que ya he comprado algún que otro dedal, esta tienda se llama “Bazar M.A. Seijas” y está situada en el Mercado de la Magdalena.

(Fecha de adquisición: 11/09/2015)